CÉLULA
Objetivamente,
admitirán
que
la célula cancerígena es hermosa.
Si
fuese una flor, dirían "qué bonita",
por
su centro malva y pétalos rosados;
si
fuese la portada de una revista
de
ciencia ficción de los años 30, dirían
"qué
chocante",
como
un alienígena sensacional,
todo
ojos púrpura y gelatinosos
tentáculos
y espinas, o acaso agallas,
reptante
sobre el polvo marciano y granular,
rojo
como el interior del cuerpo
mientras
se expanden y estallan sus tiernas paredes,
y
sus esporas se esparcen en otro sitio,
arraigan,
como el dinero; vuelan, irreales, o flotan
miasmáticas;
entran y salen
de
los cerebros humanos, se entierran diligentes.
Dice
el técnico del laboratorio:
"Se
ha olvidado de morir".
¿Y
por qué recordarlo? Si sólo quiere más
amnesia,
más vida y más abundante;
tomar
más, comer más,
reproducirse,
seguir haciéndolo
eternamente:
Deseos
conocidos: mírense al espejo.
Traducción de Amparo Pérez Arróspide
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